Juan Moscoso del Prado
Juan Moscoso del Prado Hernández es economista, profesor y Senior Fellow en Esade Geo. Actualmente es jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Consejo Económico y Social de España (CES).
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, donde también se licenció en la especialidad de Teoría Económica, cuenta además con un máster en Economía por el Colegio de Europa de Brujas y un diploma en Economía por la Universidad de Kent.
Tiene más de 30 años de experiencia en relaciones económicas internacionales, análisis económico, asuntos europeos, diplomacia, finanzas y relaciones institucionales, tanto en el sector público como en el privado. Ha desarrollado su trayectoria en instituciones como el Congreso de los Diputados, el Consejo Económico y Social, Esade, la Universidad de Deusto, AFI, la Universidad Carlos III de Madrid y Banesto, entre otras. También ha trabajado como experto para organismos internacionales como la Comisión Europea, la Organización Internacional del Trabajo, la OCDE y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Fue diputado en el Congreso por Navarra durante las VIII, IX y X legislaturas, entre 2004 y 2016. En esa etapa fue portavoz de la Comisión de Economía y de la Comisión Mixta para la Unión Europea, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y presidente de la delegación de las Cortes ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
Es autor de varios libros y de más de 400 artículos sobre economía, relaciones internacionales, asuntos europeos y política. Ha participado como ponente en más de 200 conferencias y seminarios en 80 países. Es fellow del Aspen Institute España y del German Marshall Fund de Estados Unidos, miembro del Consejo del European Council on Foreign Relations (ECFR) y participa en el patronato o consejo de varias fundaciones.
Europa en el laberinto de la geopolítica
La invasión rusa de Ucrania y el segundo mandato de Donald Trump han puesto fin a una larga etapa en las relaciones internacionales. Los europeos necesitan despertar y adaptarse a una realidad mucho más adversa. El tercer sector no puede permanecer ajeno a estos cambios, porque la reconfiguración del poder en el ámbito internacional se ha convertido en una fuente de riesgos y oportunidades para sus organizaciones.
El objetivo de la prosperidad global, central tras la caída del Muro de Berlín, ha cedido ante el imperativo de la seguridad nacional. Asistimos al tránsito de un orden liberal global a una mentalidad cada vez más extendida de suma cero. Avanza una desglobalización económica en un mundo muy interconectado. El derecho internacional se devalúa frente a la ley del más fuerte.
Estados Unidos se repliega en un aislamiento compatible con pulsiones imperialistas y desteje la relación con sus aliados en Europa y Asia. Mientras tanto, una China más asertiva y nacionalista proyecta su ambición global. Los europeos necesitan alcanzar cuanto antes autonomía estratégica, pero tardarán al menos diez años en conseguirlo. Mientras tanto, deberán seguir minimizando riesgos, buscando acomodos y negociando con Washington. La pesadilla trumpista puede terminar mucho antes que la distopía china.